miércoles, 25 de enero de 2012

La Panda de Verdiales de los Baños del Carmen: invisibles pero hermanos



Somos muchos quienes sabemos que no es que se eche constantemente en falta aire fresco en las músicas tradicionales españolas: es que tendría que venir una buena borrasca que se lo llevara todo. Ha habido desde siempre pequeñas tormentas que han limpiado el ambiente, pero no bastaba con sus aguaceros para ir enjuagando tanta estupidez que horada el viejísimo árbol de la tradición. En la última década, dos grupos más axárquicos que anárquicos han ido arremolinándose –más bien “aberronchándose” diría yo- en torno a nuestra música, nuestra cultura, nuestra identidad (la colectiva, sí, pero sobre todo la individual). Por una serie de avatares totalmente azarosos, han tenido la suerte de cumplir determinados requisitos del buen músico tradicional, a saber: partir de una técnica esmerada, vivir la fiesta que la música ha parido con la mayor sinceridad y, sobre todo, poner a las personas por encima de las (supuestas) raíces, la tradición o la modernidad, el espectáculo o su reverso, la juerga privada. Son la Ronda de Motilleja y la Panda de Verdiales de los Baños del Carmen. Como de la primera he hablado y siempre hablaré mucho, quería dedicar un post de agradecimiento a mis amigos de los Baños del Carmen.

De vosotros dicen, por ejemplo, en http://pandaverdiales.blogspot.comesto: “Por lo que me dice Carlos, todo empezó por un montón de pelúos que estaba mal visto que se acercaran a la fiesta, así que él se convirtió en otro pelúo mas, y según parece ahora ya no están tan mal vistos. Odian los escenarios, las etiquetas y los uniformes, no sienten envidia de ninguna panda, ellos van a su fiesta y la disfrutan, y por supuesto quien tiene la suerte de estar a su lado en esos momentos. Los fines de semana hacen su fiesta en la playa de los Baños del Carmen, de ahí el nombre de la panda, no están federados, cobran solo para los gastos y si no pueden cobrar pues tampoco, que la fiesta hay que llevarla donde la quieren. En definitiva, les gusta, la sienten y la viven.”

También dicen que sois muy buenos músicos o que sois unos depravados o unos cansinos o unos privilegiados, que sabéis arriesgaros lanzando nuestra música hacia la vanguardia o que recuperáis el “verdadero” sentir de las raíces de la tradición ancestral antediluviana de cuando los saurios paseaban por los Montes de Málaga, que si las letras, que si la voz… Me importa un pijo. Lo importante para mí es que me aceptáis como soy, sin pedirme que aparente ser otra cosa, que no necesitáis que toque mejor ni os fijáis en mi aspecto o en mis contradicciones ni me juzgáis ni juzgáis a nadie. Y si lo hacéis no pasa nada. Curro, Javi, Carlos, Chema, el Barba y todos los demás simplemente nos reunimos y, tocando o sin tocar, compartimos la alegría de saber que nos hemos conocido, que estamos vivos y tenemos para comer y beber, por verdiales, malagueñas, seguidillas o por donde sea. Y sabemos que lo demás no importa. Por eso, en la víspera de nuestra querida Fiesta de las Cuadrillas de Barranda, me he acordado de vosotros al leer esta joyica de descripción de una fiesta verdialera en la Alpujarra que hace Pedro Antonio de Alarcón, que agradezco a mi antes profesor y ahora jefe y compañero Paco Romero:

Por señas que el amo de uno de estos cortijos, hombre de felicísimas ocurrencias, cuando se cansa de estar solo, toca una bocina o caracol marino, cuyo son y significado, o sea cuya música y letra, conoce ya toda la comarca.
-Esta noche hay baile en el Cortijo de Los M... -dicen al oír aquella señal los moradores de los más apartados caseríos.
Y todo el mundo se viste de fiesta; prepáranse cabalgaduras, y pocas horas después el Cortijo de Los M... se viene abajo de reales mozas, de arrogantes mancebos y del correspondiente Estado Mayor de padres y madres.
En cuanto al fandango que se baila en Murtasy sus cortijos, supera con mucho al de todos los pueblos inmediatos...
Primero: Por las bellas y complicadas mudanzasque se hacen durante la copla:
Segundo: Porque se baila, acompañándose con castañuelas, cosa rara en aquella región:
Y tercero: Porque la orquesta se compone casi siempre, no sólo de guitarra, bandurria y platillos, como en el resto de aquellas tierras, sino también de violín...”

Desde entonces hasta ahora no ha pasado tanto tiempo. Y Pepe el Barba puede seguir tocando la caracola y llamando a la fiesta por aquellos montes al mismo tiempo que vosotros grabáis este precioso libdup en La Casa Invisible. Nos vemos el sábado, amigos.





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